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Informe Misionero Niños para el 26 de enero de 2013

PELIGRO EN EL MAR

Desde pequeños, a los niños que viven cerca del mar se les enseña a nadar y a manejar un bote.
Apolosa y John siempre acompañaban a su padre y sus tíos a pescar. Con frecuencia les advertían que no debían aventurarse en el mar sin la compañía de un adulto. Pero en algunas ocasiones se escapaban para pescar solos. Un día, aprendieron que es una locura desobedecer.

Escapada a pescar

John, Apolosa y cuatro amigos decidieron irse a pescar solos. Esperaron hasta que sus padres se fueran de casa y se escaparon al mar. Pidieron prestadas dos canoas y remaron hacia las olas. Una suave brisa susurraba entre el suave oleaje, mientras los amigos se dirigían al arrecife donde la pesca era buena. Cuando llegaron a ese lugar,uno de los muchachos se quedó cuidando las canoas, mientras los demás se sumergieron nuevamente. Se estaban divirtiendo tanto que no se dieron cuenta que se estaban formando fuertes vientos y el cielo se cubría de nubes.


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Comentarios Escuela Sabatica Alejandro Búllon | Lección 4 "La Creación: Un tema Biblico"

Lecciones para adultos: "Los orígenes" Primer trimestre (enero-marzo) de 2013
Lección 4: "La Creación: Un tema Biblico"
Para el 26 de enero de 2013
 


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Informe Misionero para el Sabado 26 de enero de 2013


PAPUA NUEVA GUINEA | 26 de enero

Muchos sueños

Angela
“Yo nunca seré adventista”, –le dijo a Ángela su suegro mientras estaban en el portón de la casa mirando a algunos adventistas yendo a la iglesia–. “¡Me gusta mucho la carne de cerdo!”.
Los cerdos son un componente importante en la cultura de Papúa-Nueva Guinea, y la familia del esposo de Ángela tenía muchos. Las familias mataban cerdos para las fiestas. Muchas veces la dote de la novia se pagaba en cerdos. Y la carne de cerdo es parte importante de la dieta del lugar.
Ángela quería saber más acerca de los adventistas, sus creencias y la razón por la que ellos iban a la iglesia en sábado. Pero ella quedó preocupada al pensar que con ello podría estar faltándole el respeto a su marido y su familia. Entonces dejó las cosas como estaban.

Puertas Azules

Ángela y su esposo fueron a estudiar a Inglaterra. Allí la vida era muy diferente. Ángela pensó: Debe haber adventistas en Inglaterra”. Entonces comenzó a buscar una iglesia adventista.
Pero la búsqueda se hizo más difícil de lo que ella había pensado. Cierto día, Ángela se detuvo en la calle para orar pidiéndole a Dios que la ayudara a encontrar una iglesia adventista. Cuando abrió los ojos, vio una edificación con puertas azules. Y allí había un cartel. ¡Para su sorpresa, la placa anunciaba que una congregación adventista se reunía en ese lugar!
La iglesia era pequeña, pero las personas eran cálidas y amables. El pastor invitó a Ángela a estudiar la Biblia con él.
Ángela recordó cuánto se quejaba su esposo de todas las ofrendas que los adventistas daban y se preocupó con lo que él diría cuando le contara que quería unirse a la Iglesia Adventista. Se preguntaba si no se enfadaría cuando le dijera que ya no comería carne de cerdo. Pero para su sorpresa, cuando e-lla se lo contó, ¡se puso contento! 

Otra Pequeña Iglesia

Cuando el esposo de Ángela terminó los estudios, retornaron a su hogar en Papúa-Nueva Guinea. Ángela comenzó a asistir a la iglesia adventista central de su ciudad. Pero ella quería adorar en una iglesia más pequeña. Entonces contrató a un joven para que le ayudara a construir una pequeña capilla en su propiedad para poder adorar a Dios en cualquier momento. Era una construcción sencilla, con techo de paja, y del tamaño de la pequeña iglesia de Inglaterra. 
Cuando el pastor fue a visitarla, vio la capilla y se ofreció para dedicárla a Dios. Ángela aceptó con entusiasmo. Invitó a sus vecinos y familiares a participar de la dedicación. Preparó una gran fiesta y el pastor invitó a un conjunto vocal de lade la iglesia central. 
Algunos de los vecinos adventistas comenzaron a asistir a la nueva iglesia y, con el tiempo, otros vecinos se les unieron. El pastor los incentivó a realizar los cultos regulares en la capilla, y ellos lo hicieron. En algunas oportunidades, uno de los ancianos de la iglesia central iba a predicar. En otras, ellos compartían textos bíblicos y cánticos de alabanza. En poco tiempo, veinte personas se reunían todas las semanas en la pequeña iglesia. Sin darse cuenta, habían iniciado una nueva iglesia. 
Los miembros de la pequeña congregación decidieron realizar reuniones evangelísticas en un gran terreno cercano. ¡Se sorprendieron cuando mil personas asistieron! Muchas personas estudiaron la Biblia y pidieron ser bautizadas cuando terminaran las reuniones. Para sorpresa de Ángela, ¡su esposo también solicitó el bautismo! Ella lloró de alegría. Ahora, ellos trabajan juntos para conducir a otras personas a Dios. 
La cantidad de miembros creció y la capilla quedó pequeña. Entonces construyeron un templo mayor en el mismo terreno. Un pastor adventista jubilado comenzó a dirigir la iglesia. Y empezaron otra iglesia en una comunidad cercana y piensan en iniciar otras dos congregaciones más.

VOLVIENDO A CASA

Pero Ángela todavía no estaba satisfecha. Sentía gozo al poder compartir el amor de Dios con sus vecinos, pero ¿qué podía hacer por su familia que estaba en su tierra natal? Entonces comenzó a visitar su aldea natal con el propósito de compartir allí el evangelio.
“Has llevado a tu marido a esa iglesia y ahora quieres llevarnos a nosotros también”, le dijo su hermano, riendo. ¡Tendré que mudarme para comer mis chanchos en paz!”.
“Entonces voy a construir una iglesia allí –le contestó Ángela–. No puedes escaparte de Dios”. Ángela nos dice: “Estamos dando estudios bíblicos a nuestros amigos y vecinos en la aldea, y pronto tendremos nuevos miembros que asistan a la nueva iglesia. Pero tenemos otros proyectos. Un hombre se ofreció para donar un terreno para construir una escuela”.
“Dios me ha dado muchos sueños. Muchas personas necesitan escuchar acerca del don del amor divino. Mi esposo y yo queremos compartir ese don.”
“Las ofrendas misioneras contribuirán a que compartamos el amor de Dios en Papúa-Nueva Guinea de muchas maneras. Muchas gracias”.



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